Ciudad de México. México ganó uno de esos partidos destinados a permanecer en la memoria. Por segunda vez consecutiva, la Selección Sub-20 derrotó 2-0 a Estados Unidos para ratificar su hegemonía y coronarse en el Premundial de la Concacaf.
Si las finales condensan varios partidos dentro de 90 minutos, el equipo mexicano los ganó todos. Dio una lección sobre la naturaleza del juego: primero la lucha, luego el fútbol. Cada disputa fue una demostración de carácter que desató el Cielito lindo y la ola en un Estadio Azteca casi repleto.
Los goles de Cristóbal Alfaro (24' y 60'), dos golpes certeros de cabeza en el área rival, hicieron justicia en un escenario efervescente donde los himnos nacionales retumbaron como una advertencia mutua. La sentencia definitiva llegó tras un tiro de esquina donde Alfaro aprovechó un balón suelto provocado por un error del arquero Rizvanovich para firmar el 2-0 definitivo ante un rival mermado por la expulsión de su capitán, Chris Applewhite.
El Tricolor, con el boleto en mano a la Copa del Mundo de la categoría y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, alzó un nuevo título en la zona. Para este grupo, la velada representó una revancha generacional: un ajuste de cuentas tras la frustración del proceso anterior que dejó al país fuera de la cita olímpica de París 2024.