El ejercicio multinacional provocó expectación entre los pobladores fronterizos debido al inusual movimiento de helicópteros, vehículos blindados y personal especializado desplegado de manera simultánea a lo largo del Río Bravo.
Patrullaje espejo y despliegue aéreo
La operación fue coordinada por el Sector El Paso de la Patrulla Fronteriza e incluyó maniobras tácticas de alta complejidad en ambos lados de la línea divisoria:
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Lado estadounidense: Elementos de Operaciones Especiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) fueron movilizados mediante helicópteros de Operaciones Aéreas y Marítimas. En tierra participaron el Departamento Militar de Texas y tropas del Departamento de Guerra.
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Lado mexicano: Elementos de las Fuerzas Armadas de México ejecutaron un "patrullaje espejo", realizando desplazamientos en perfecta sincronía con el personal estadounidense del otro lado del cauce.
"Las fuerzas de seguridad de México y de EE. UU. se unen para demostrar que están preparadas para hacerles frente [a los grupos criminales]", declaró Roberto Domínguez, subjefe del sector El Paso de la Patrulla Fronteriza, al medio local Norte Digital.
Muestra de fuerza y coordinación binacional
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, el objetivo central del simulacro fue validar la capacidad de respuesta inmediata y la interoperabilidad entre las agencias federales de EE. UU. y sus contrapartes militares mexicanas ante posibles amenazas de seguridad en la franja fronteriza.
El operativo responde al reciente incremento de la presión política y operativa de Washington sobre las estructuras del crimen organizado que operan entre Ciudad Juárez y El Paso, buscando disuadir intentos de cruce o actividades ilícitas en la zona.