Al menos 90 personas murieron y más de 400 permanecen desaparecidas tras el paso de un masivo alud de barro, escombros e inundaciones repentinas que devastó las zonas montañosas del Himalaya, en la frontera entre Nepal y la región autónoma del Tíbet, China. Las lluvias y el desbordamiento del río Bhote Koshi destruyeron viviendas, puentes, carreteras y varios proyectos energéticos de la región.
Devastación y rescates bloqueados en Nepal En la zona montañosa de Rasuwa, hogar de unos 50 mil habitantes, la fuerza de la corriente redujo pueblos enteros a escombros y derribó infraestructura clave, incluyendo un puente metálico. Las labores de socorro se han visto gravemente obstaculizadas: helicópteros de rescate no han podido aterrizar en las comunidades afectadas de Syapru Besi y Timure debido al alto nivel del agua.
El administrador del distrito de Rasuwa, Narendra Pariyar, ordenó la evacuación inmediata de los pobladores asentados en las riberas del río hacia zonas más elevadas ante la destrucción de aldeas y campamentos de construcción.
Afectaciones en la red eléctrica El desastre provocó un severo impacto en la infraestructura energética de Nepal. De acuerdo con el Ministerio de Energía, 430 MW de suministro eléctrico —provenientes principalmente de plantas hidroeléctricas— quedaron fuera de servicio. La pérdida representa más del 12% de la capacidad hidroeléctrica total del país, estimada en 3.2 GW.
Daños en el Tíbet y postura de Pekín Del lado chino, las autoridades informaron que el condado de Gyirong sufrió graves afectaciones por el deslizamiento de tierra, el cual provocó el colapso de un paso fronterizo terrestre. Según la agencia oficial Xinhua, el fenómeno interrumpió carreteras, redes de comunicación y el suministro eléctrico en la región de Shigatse.
El Presidente de China, Xi Jinping, instó a mantener labores de búsqueda "sin descanso" para localizar a los desaparecidos, al tiempo que ordenó reforzar los sistemas de vigilancia y alerta temprana para evitar desastres secundarios.