La Sociedad Sinaloense de Salud Pública y la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad Autónoma de Sinaloa unieron esfuerzos para realizar un diálogo sobre "Investigación científica desde un enfoque de una sola salud", un espacio interdisciplinario en el que participaron cinco destacados investigadores del Cuerpo Académico de Biología Molecular de esta centenaria institución.
Los científicos sinaloenses explicaron cómo la salud humana, la sanidad animal y el equilibrio ambiental están interconectados. Comentaron en sus intervenciones que la destrucción de los ecosistemas y la adaptación de virus en entornos urbanos son detonantes reales de brotes epidémicos como el dengue y el COVID-19.
Los especialistas alertaron sobre la urgencia de abordar la salud pública de forma integral mediante el enfoque internacional de "una sola salud". Expresaron que la pérdida de biodiversidad y la mutación viral detonan epidemias o enfermedades, y coincidieron en que la salud humana no puede comprenderse de manera aislada del entorno.
Cada investigador aportó una pieza clave para entender la ruta que siguen algunas enfermedades desde la vida silvestre hasta las zonas urbanas.
El doctor Edith Torres Montoya, quien inició este diálogo hablando sobre salud ambiental e intersección, explicó que el principal indicador de un ambiente enfermo es la pérdida de diversidad biológica. Detalló que, al destruir hábitats, el ser humano provoca la proliferación de especies sinantrópicas que funcionan como reservorios de bacterias y virus, por lo que la exposición a estos desequilibrios nos hace pagar facturas muy costosas en materia de salud.
Conectando con esta idea, el doctor Hipólito Castillo Ureta, quien abordó el salto del ciclo selvático al urbano, detalló cómo la invasión demográfica interrumpe los ciclos biológicos naturales. Expuso que en la vida silvestre los patógenos están controlados por los depredadores y la presión ambiental; sin embargo, al transportarlos del campo a la ciudad, el entorno urbano ofrece refugio y desechos que multiplican exponencialmente las condiciones idóneas para el desarrollo de pandemias.
Por su parte, el doctor Juan José Ríos Tostado, quien abordó el factor clima y la investigación de campo, reveló hallazgos sobre la leishmaniasis y el dengue en Sinaloa. Mencionó que datos como la temperatura, la precipitación y la altitud en sus investigaciones permiten determinar los meses exactos en que los vectores están infectados. Asimismo, planteó la necesidad de realizar investigación de campo de carácter longitudinal, considerando los efectos del cambio climático actual.
La conversación se trasladó a la parte molecular con el tema "Diversidad genética y reemplazo de linajes", plano que fue abordado por el doctor José Marcial Zazueta Moreno. En un análisis sobre el comportamiento del genoma del virus del dengue, explicó que un mismo serotipo posee múltiples genotipos y variantes. Según los estudios filogenéticos realizados, los brotes más severos ocurren debido a la introducción y reemplazo constante de linajes genéticos cada vez más agresivos, los cuales evaden la inmunidad de la población.
El diálogo fue cerrado por el doctor José Israel Torres Avendaño, quien expuso sobre la ecología del vector y nuevos mecanismos de transmisión. Reveló haber hallado en sus indagaciones un mecanismo de transmisión horizontal de larva a larva en el mosquito del dengue, mediado por excretas en los criaderos. Mencionó, además, que el camino para abordar las investigaciones sobre este vector es amplio, considerando que en Sinaloa existen alrededor de 46 especies.
Cabe mencionar que en este encuentro estuvo presente el doctor Carlos Víctor Hernández Ramírez, presidente de la Sociedad Sinaloense de Salud Pública, quien enfatizó que la medicina humana ya no puede resolver estos problemas de forma aislada. Por ello, anunció que la sociedad científica abrirá sus puertas a estudiantes universitarios de diversas disciplinas con el objetivo de formar a la siguiente generación de investigadores bajo la visión de "una sola salud".