Las fuerzas armadas de Estados Unidos y los aliados de la coalición internacional concluyeron formalmente su misión militar en Irak este miércoles, poniendo fin así a una presencia de más de 12 años para delegar ahora la seguridad nacional en el Gobierno de Bagdad.
El Pentágono y el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) confirmaron la salida ordenada de las tropas norteamericanas y equipos desde la Base Aérea de Erbil, marcando con esto el cierre definitivo de la Operación Inherent Resolve, tras 12 años de combate directo contra el Estado Islámico.
Ante esto, Washington recalcó que mantendrá su cooperación antiterrorista desde Jordania para evitar la reconstitución de células yihadistas, mientras que las fuerzas de seguridad iraquíes y los combatientes Peshmerga asumirán el liderazgo defensivo en el país árabe.
Esta retirada estadounidense pone fin a un ciclo histórico que inició con la invasión de 2003 y en donde Estados Unidos derrocó al dictador Sadam Husein, y el posterior regreso de tropas en 2014 a petición de Bagdad, consolidando ahora una nueva etapa de autonomía operativa para las autoridades locales.
